Buenos días a todos,
Hoy me toca a mí contar como ha sido mi semana. La verdad es que tengo muchas cosas que contar.
La semana pasada viajamos a casa de los padres de Rob. Allí vino a vernos un hombre que al principio me dio miedo porque olía a muchos perros distintos y no sabía que era exactamente. Enseñó a mis amos a entenderme mejor y a educarme en las órdenes básicas. Después de la sesión acabé muerto de sed. Menos mal que mi ama que me conoce muy bien, me puso un super cuenco con agua fresquita y me dio de cenar. Ummm que rica está la comida.
Aprovechando un día de sol, Lily cogió un barreño muy grande y lo llenó de agua. Después lo puso al sol y esperó unas horas a que se calentara. Después lo llevó a la sombrita y me lo enseñó. Me fue metiendo poco a poco y consiguió que primera experiencia de baño fuera placentera. Después me secó con una toalla todo lo bien que pudo y para el resto quiso usar un secador. Sinceramente, ese ruido y el aire que suelta no me gustó nada así que no la dejé.
Poco a poco he ido consiguiendo quitarme la ansiedad por la comida y ver que mis dueños no me la quieren quitar y así confiar más. Esto me recuerda que al principio yo solo dejaba a Lily que me tocara los cuartos traseros ya que estoy con ella todo el día y me aguanta todos mis mordiscos, incluso los que van a traición para llamar su atención. Pero con las pautas que han seguido del adiestrador, ahora también confío en Rob. Estoy muy contento con ellos.
Lily ya sabe que cuando quiero llamar su atención muerdo todo. Al principio conseguía que me hiciera caso pero parece que se cree más lista que yo. Ahora pasa de mí y sólo viene conmigo cuando estoy usando uno de mis juguetes. Cada vez muerdo menos a las personas, pero si viene gente nueva tengo que morderles un poco porque me pongo taaaan nervioso y contento que la boca se me va sola. Lo hago sin querer.
Aquí con mi mordedor
Mi dueña, que me observa mucho, se fijó en que me gustaba cazar mis juguetes. Por ese motivo ató un cordón largo a un donut de peluche y lo hace volar para mí. ¡Me encanta atrapar ese donut! Me gusta pelearlo incluso cuando ya lo tengo en la boca. A veces lo suelto para que Lily se confíe y me lo haga volar otra vez.
Este soy yo con mi juguete volador fabricado por Lily
Otra de las cosas interesantes que me ha pasado esta semana ha sido conocer a perros. Como en Madrid el piso era pequeño y yo me aburría mucho. Lily me sacó al parque. Allí conocí a muchos perritos con los que jugar pero en particular estuve con un Labrador que se dejaba hacer. Me subía por encima de él y jugaba a saltarle.
Tuve mi primer contacto con la música en directo. En particular con Rob a la guitarra y la verdad es que me gustó bastante. Me llama mucho la atención como consigue que salgan sonidos de esa cosa que llaman guitarra.
Lamiendo a Rob mientras tocaba para mí
Como veis he tenido una semana fantástica y he empezado otra que no se queda corta.
No os perdáis mis aventuras que publicaremos en siguientes entradas.
Un mordisco en el dedo gordo del pie (culpa vuestra por llevar sandalias)
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