Guaus días a todos,
Bienvenidos a mi blog, como ya soy mayor (hago año y medio en diciembre) mi mamá Lily me ha dejado al cargo exclusivo de mi blog sin necesidad de que yo le dicte mi aventuras.
Hace más de un año que no he pasado por aquí y he vivido muchísimas aventuras que os iré contando poco a poco.
En primer lugar os quería mostrar fotos de mi crecimiento. En esta primera se ve la diferencia entre los dos meses de edad y los cinco meses de edad (Menudo estirón ¿a que sí?)
En estos meses cambié un montón y pasé de ser un bebé dulce y tierno en fotografía pero con mucho carácter en persona a ser tierno completo. En el transcurso de mi infancia viajera conocí a muchos perros. Tengo en el recuerdo muchos a los que hace mucho que no veo y que siempre se portaron bien conmigo.
En mis primeros 3- 4 meses de vida viajé muchísimo por España (Guadalajara, Cuenca, Valencia, Asturias) pero finalmente mis papis se asentaron en Madrid.
Madrid centro es un lugar inhóspito para bebés como yo. Hay mucha gente mala que no entiende que soy un bebé (como los humanos) y que en muy poco tiempo aunque haya crecido mucho, soy un pequeño bebé.
En la siguiente foto se ve mi crecimiento desde los 5 meses hasta los 11 meses junto con mi mamá.
Poco quedaba ya de mi yo cachorrillo. La foto de los 5 meses es de un paseo que dimos por El Pardo (Madrid) y la foto de los 11 meses es de un paseo por "El Retiro" (Madrid). En esos meses pasé muchas cosas. Empecé a oler a macho y otros machos más mayores que había en el parque de perros me mordían y atacaban. Mi mamá sufría mucho porque los dueños de otros perros permitían que mordiera a un bebé aunque fuera de gran tamaño. Así que optó por no ir a parques de perros y darme largos paseos y salir a correr en familia por el campo.
La verdad que además de grande y bonachón soy muy bruto. Tanto que un día de paseo por el campo empecé a correr y me provoqué una luxación con el que tuve que guardar reposo estricto cerca de un mes. Me costó muchísimo no correr en tanto tiempo aunque a mi madre le costó más verme con ganas de salir y no poder darme lo que quería. Ella intentó distraerme comprándome juguetes nuevos.
En verano, con el calor de Madrid, me daban diarreas terribles y mi madre siempre intentaba refrescarme con agua fresquita y mojarme un poquito para que no pasará calor. Con el calor, al final mamá decidió irse a pasar el verano a Guadalajara, que aunque por el día es caluroso, por la noche refresca y todos podemos dormir mejor. Allí además había jardín y estaba mi amiga Noah, de la que os hablé el año pasado.
Un día que estábamos en el jardín mamá y yo y hacía mucho calor mamá entró en casa a por una coca cola y en esos 5-10 minutos me colé en casa de Noah y empezamos a correr y a jugar juntos. ¡Me lo pasé genial! Pero dí un buen susto a todos.
Hasta aquí la puesta al día de hoy, aún me queda mucho verano por contaros y muchas anécdotas.
¡No os las perdáis!
Un lenguetazo para todos















